La tristeza es una emoción necesaria y adaptativa que nos permite reorganizar nuestra vida y superar eventos traumáticos. Por tanto, sentirla forma parte de un proceso natural.

Normalmente surge ante la pérdida de alguien o algo, o bien porque nuestras expectativas no se ven cumplidas. En estos casos puede que sea necesario procesar duelos, cerrar etapas, aceptar ciertas situaciones o bien cuestionar si las expectativas eran realistas o no.

En ocasiones en que nos alejamos demasiado de nuestra esencia, la tristeza sirve para hacer una especie de auditoría interna, reflexionar y emprender un nuevo camino de acuerdo a la verdadera esencia. El verdadero trabajo sería llegar a ver por qué nos hemos alejado mucho de nuestro centro.

Por otro lado, dado que vivimos en una sociedad ruidosa e híper activa, hay que entender que luego de una fuerte estimulación, viene un momento de bajón, en los cuales el cuerpo y la mente buscan el otro polo para equilibrarse, en la misma proporción. En otras palabras, luego de una actividad que requiera mucha energía, sea física, mental y/o emocional, se necesita un descanso proporcional para reponer energías.

De esta manera, muchas veces la tristeza se asocia con excesos físicos o mentales; es el bajón que compensa el gasto. Sabiendo esto, entendemos que no hay que huir de la tristeza, sino que hay que permitirla para que el cuerpo y la psiquis se regeneren.

En cuanto a los duelos, la tristeza se relaciona con una mayor activación fisiológica interna para que la persona responda después de una pérdida. En la medida que entendemos y aceptamos los ciclos de la vida, los finales de etapas y la muerte como algo que nos llegará a todos, podríamos superar la tristeza y los duelos. Sin embargo, si lo vemos como una fatalidad, eso hace que el dolor sea mayor.

Está en nuestras manos el procesar la tristeza adecuadamente o bien alargarla de más. Muchas veces hay creencias que no nos permiten llevar el duelo adecuadamente. Si se permite, el duelo se pasa naturalmente; estamos diseñados fisiológicamente para superar las pérdidas.

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En esta sociedad nos suelen decir que la tristeza es mala y que hay que huirle haciendo más actividades. De esta forma, se la suele enmascarar por medio de una actividad compulsiva: abundancia de estímulos, actividades, y excitación de los sentidos para evitar la tristeza prolongada. Sin embargo, la tristeza es necesaria, y hay que permitirle que entre.

La tristeza pertenece al polo femenino, junto a otras cualidades como la aceptación, la entrega, la paciencia, la no acción, y la conexión hacia dentro. Cuando tenemos un conflicto con este polo, no vamos a permitir la tristeza, sino que huiremos con mucho ruido; mucha vida social y actividades, que forman parte del polo masculino. El polo masculino se caracteriza por la no aceptación, la impaciencia, la acción, y con volcar las energías hacia afuera.

Si bien las pérdidas son de las razones más comunes que nos llevan a tristeza, el aburrimiento, el agotamiento energético o la falta de cometido vital pueden dar paso a la tristeza e incluso a la depresión.

La depresión como forma patológica de la tristeza

Si la tristeza no se procesa adecuadamente por creencias irracionales, falta de energía u otras causas subyacentes que tiene que ver con no ser coherentes con lo que uno es y no cubrir necesidades vitales, entonces se alarga en el tiempo y se hace crónica, lo cual termina convirtiéndose en depresión.

La depresión se caracteriza principalmente por un profundo decaimiento anímico durante la mayor parte del día. Ello nos lleva a sufrir una disminución acusada de la capacidad para experimentar el placer en casi todas las actividades, pues prácticamente nada nos motiva, nos da todo igual.

La limitación del enfoque sintomático

Tratar la depresión con antidepresivos se centra en tratar el síntoma, pero no la causa. Lo mismo ocurre con medicinas alternativas que usan “remedios naturales”, que si bien pueden ser poco o nada agresivos, de igual manera no están yendo a la causa. Incluso, muchas veces la psicología aborda la depresión con técnicas supresoras o sintomáticas que, si bien pueden generar cierto alivio, tampoco trabajan las causas desde un enfoque holístico e integrativo.

Muchas veces la causa o causas reales de la depresión no tienen nada que ver con lo que parece a primera vista.

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Factores que pueden llevar a una depresión

Los problemas psicoemocionales como una depresión suelen ser multicausales. Si bien puede que haya uno que sea el principal, normalmente hay más de un factor involucrado. Entre los factores más habituales, se encuentran los siguientes:

•        Medicación agresiva

•        Drogas, exceso de alcohol

•        Soledad o falta de espacio personal

•        Auto-exigencia patológica

•        No expresar emociones

•        Expectativas altas o vivir de fantasías

•        No hacer cambios cuando corresponde

•        No vivir tu plan de vida

•        Buscar la felicidad en otros

•        Falta de aceptación y comprensión

•        Pérdidas

•        Agotamiento vital

•        Mantener creencias irracionales alejadas de tu ser y sentir

•        Falta de ocio, disfrute

¿Qué hacer ante la depresión?

El cometido principal a la hora de trabajar con una persona con depresión es aumentar su energía. Apenas se aporta energía, los propios procesos internos del cuerpo sacan la tristeza a flote. Tal como si fuera una ventosa, las emociones empiezan a salir y aparece la tristeza, con intención de sanarse. La persona automáticamente empieza a sanarse, expresando mediante el llanto la tristeza enquistada.

Cambios en el estilo de vida y/o un proceso de desintoxicación adecuado son útiles para esta sanación; al aportar energía automáticamente la persona empieza a hacer cambios: a aceptar cosas que hasta el momento no lo hacía, a poner límites, a expresar emociones enquistadas, a vivir duelos pendientes, etc.

La parte cognitiva es importante también, ya que puede haber creencias y pensamientos irracionales que son necesarias cuestionar. El deprimido suele ver el mundo como injusto, que las personas le ponen trabas insalvables, que una serie de circunstancias le impiden aprender y conseguir lo que desea, etc. Sin embargo, no será posible cuestionar creencias sin suficiente energía. El primer paso es, entonces, revisar las principales fugas de energía.

El enfoque del Centro Higienista

En el Centro Higienista de Madrid abordamos la depresión desde una visión holística e integrativa que contemple un estilo de vida más vital y un abordaje de los principales factores más desvitalizantes en concreto. El estilo de vida debe contemplar una dieta natural, sueño y descanso adecuados, coherencia con nuestro sentir y actuar, pensamientos y creencias racionales, aceptación de las circunstancias que no dependen de nosotros, afrontar y comprender las crisis de la vida, eliminar o reducir tóxicos, etc.

El abordaje terapéutico tiene como objetivo identificar las causas implícitas que nos han llevado al trastorno, y desde allí generar una estrategia personal con objetivos concretos y realistas que tenga en cuenta nuestras necesidades vitales. De este modo, iremos logrando un mayor bienestar que nos procure una vida más plena.

Como conclusión podríamos afirmar que es importante no impedir el parón; a veces es necesario para recolocarnos. Es mejor no salir de él con estimulantes, sino permitirlo, no asustarse, y trabajar el estilo de vida para aportar energía.

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