Síntomas: el asma es precedido por bronquitis crónica y, a menudo, por alergias y sinusitis. Los ataques pueden estar precedidos por síntomas premonitorios como opresión del tórax, depresión mental, síntomas dispépticos u otros, o pueden aparecer repentinamente, generalmente de noche. El paciente no puede acostarse y se siente obligado a sentarse, a menudo junto a una ventana abierta. La dificultad respiratoria se vuelve intensa y su cara pálida. A su vez, sufre de ansiedad por temor a asfixia, junto a una gran sensación de opresión en el pecho. La respiración suele ser trabajosa y poco frecuente debido a espiraciones prolongadas. En ataques severos o prolongados ocurre un azulado de la piel, sudoración, extremidades frías, pulso bajo y frecuente, y somnolencia. Los ataques duran desde unos pocos minutos hasta muchas horas y pueden pasar sin previo aviso y con posibilidad de repetirse a los pocos días o en varias noches sucesivas, con tos leve y dificultad para respirar en los intervalos. Al principio la tos es mayormente seca y con mucha flema. Inicialmente, los ataques pueden durar solo unos pocos días y reaparecer en unas pocas semanas o meses, pero a medida que la condición se vuelve crónica el asma se vuelve continuo.

Pronóstico: TODOS los casos de asma bronquial son remediables. En un caso promedio, de cinco a seis semanas es suficiente tiempo para una recuperación completa. Se requiere más tiempo en un pequeño porcentaje de casos.

Cuidado del paciente: elimine la toxemia, restablezca la energía nerviosa y corrija el modo de vida. El ayuno debe durar hasta que todos los sonidos respiratorios anormales hayan desaparecido del pulmón. Preferiblemente, debe durar hasta que la lengua esté limpia. Por lo general, dos a cuatro días de ayuno es suficiente, incluso en los casos más severos y de larga duración, para brindar un alivio suficiente que permita que el paciente se acueste, descanse y duerma.

Cuando se elimina la condición tóxica subyacente, desaparecen todas las formas de sensibilización. Cuando el asmático se deshace de la toxemia, no tiene que preocuparse por la sensibilización. Automáticamente se deshace de esto cuando se deshace de la verdadera causa: la toxemia. Tal vez sea cierto que todos los asmáticos conservarán en cierta medida su sensibilidad a ciertos alimentos, sustancias químicas, calor, frío, etc., ya que originalmente tenían esa tendencia o propensión cuando nacieron, pero al seguir algunas reglas simples de un modo de vida correcto, siempre se puede evitar una recurrencia del asma.

Pocos asmáticos son conscientes de sus limitaciones para comer, trabajar, disfrutar, etc. Además, como consecuencia de su exceso de indulgencia, están constantemente aumentando sus problemas. Si quieren mejorar y permanecer bien, deben aprender a controlarse.

El tratamiento paliativo comúnmente empleado aumenta enormemente la enervación y por lo tanto la toxemia. En estos casos las causas originales no se corrigen. Bajo tales condiciones, ¿cómo puede esperarse la recuperación?

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