Dejar de fumar no es para nada fácil. Muchos fumadores suelen repetir que pueden dejar el hábito cuando quieran, pero en los hechos no lo hacen. No son conscientes que la adicción es mucho más fuerte de lo creen, o bien no lo admiten. Por tanto, los intentos de dejar de fumar de manera gradual generalmente fracasan.

El riesgo de cáncer de pulmón y los problemas en general que causa el cigarrillo en el aparato respiratorio son bien conocidos. Sin embargo, los males de salud generados por dicho hábito van mucho más allá e incluye otros cánceres (laringe, faringe, esófago, vejiga, riñón, páncreas, estómago, mama, hígado y cuello uterino), leucemia, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, osteoporosis, artritis, cataratas, úlceras, psoriasis, esclerosis múltiple, insuficiencia renal crónica, envejecimiento prematuro de la piel, disminución del olfato y el gusto, ceguera, ronquidos, ataques de pánico, color amarillo en dedos, uñas y dientes, caries, mal aliento, caída prematura del cabello, problemas de reproducción y disfunción eréctil.

Adicionalmente, el tabaco desgasta energéticamente a la persona de tal manera que puede que sea una de las causas principales detrás de problemas emocionales o relacionales, frustraciones por no perseguir sueños o pensamientos irracionales.

Para tener éxito en los intentos de dejar el tabaco, es clave que haya una motivación bien fuerte. Por tanto, sabiendo todo lo que el tabaco genera directa o indirectamente, es importante asociar los problemas de salud física o psico emocional que la persona esté sufriendo con el tabaco.

Y cuanto más concreto sea, mejor. Por ejemplo: “tengo problemas con mi pareja y es en parte porque el tabaco me hace oler mal”. O bien “tengo piel seca y una de las razones es la toxicidad que me genera el tabaco”, o “estoy frustrado/a porque no puedo perseguir mis sueños y es por falta de energía por tóxicos como el tabaco”.

Para dejar el tabaco, es indispensable tomar conciencia de las necesidades físicas o emocionales insatisfechas que le llevan al adicto a buscar una gratificación instantánea a través del vicio. Liberarse del tabaco le llevarán a la persona a un aumento de energía con el cual resolverá dichas carencias que hasta el momento habían sido sustituidas y ocultadas.

Las medidas a medias no sirven

La mayoría de los fumadores intentaron dejar el vicio en algún momento reduciendo gradualmente el consumo, pero pocos tuvieron éxito. Dejarlo de manera drástica suele ser más exitoso, por más que inicialmente requiera mucho esfuerzo.

Hay dos maneras de dejar el tabaco: detención repentina o el plan de disminución. El plan gradual suele ser una auto aceptación de fracaso, de auto duda, y es esta actitud realmente la que derrota al que quiere dejar el tabaco. Decisión, y no duda, es lo que necesita más. ¿Por qué prolongar la miseria y jugar con la tentación?

Sé firme y activo: ese es el único plan con el tabaco. Declara solemnemente ante ti mismo y ante los demás que lo has dejado de una vez por todas y ve como la tensión desaparece. Ve el alivio, tanto mental como físico, en tus ojos. Cúmplelo y llegará el momento cuando estarás orgulloso de dicho logro. Si no lo haces de esta manera y ahora, nunca estarás realmente libre de ello con otros planes, porque el deseo de dejarlo no es lo bastante fuerte.

Una decisión inflexible establecerá la seguridad en ti mismo y la dignidad. Los inconvenientes serán mucho más breves y quizás un poco más intensos que en el plan uno por uno.

Síntomas desagradables

Al dejar el tabaco es necesario entender y aceptar que ocurrirán síntomas desagradables, dado que el cuerpo empieza a eliminar las toxinas acumuladas del tabaco. Irritabilidad nerviosa, trastornos emocionales, dolores de cabeza, una extrema lasitud y agotamiento. La nicotina daña el sistema nervioso y trastorna el sistema vascular. Estos síntomas normalmente disminuyen después de 3 a 10 días de haber dejado de fumar.

Es fácil dejar de fumar si sabes cómo

El inglés Allen Carr había fumado desde sus 18 años, y llegó a fumar casi 5 cajillas diarias. Casi a cincuenta años dejó de fumar luego de una sesión de hipnosis. Poco después, en 1983 escribió el libro “The easy way to sop smoking” (la forma fácil de dejar de fumar), traducido al español como “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo”, el cual ha vendido más de 10 millones de ejemplares y ha sido traducido a más de 25 idiomas.

Una de las claves de su método consiste en cuestionar el hábito. “¿Qué beneficio me proporciona fumar?” “¿Realmente disfruto de ello?” “¿Necesito, para seguir viviendo, pagar un dineral por meterme un cilindro a la boca y llenar mis pulmones de humo tóxico?”

Realmente, el tabaco no proporciona ningún beneficio. Fumar no relaja, no ayuda a concentrase, no mitiga el aburrimiento, no ayuda a la digestión ni contribuye a divertirse en eventos sociales. Todos estos son mitos que, al desmentirlos, facilitan mucho la decisión de dejar de fumar.

El olor y el sabor es desagradable; eso queda en evidencia las primeras veces que se fuma. La mayoría de los fumadores empezaron con el vicio en la adolescencia, buscando la aceptación de los pares, pero la tendencia actual es todo lo contrario, cada vez el fumar es peor visto y es normal que el vicio aparte al fumador, al tener que salir a fumar en eventos o lugares públicos.

Algunos fumadores podrían decir que les relaja, pero en esencia no es una tranquilidad genuina, sino que los fumadores viven en un estado de intranquilidad constante producto de la adicción, que solamente se silencia por un rato luego de un cigarrillo. En cambio, los no fumadores no sufren esa necesidad constante de relajar porque no están estresados por la adicción.

También indica que los fumadores no controlan sus vidas, sino que dependen de algo externo para sentirse “mejor” (o menos miserable), aunque solo momentáneamente. La nicotina es más adictiva que el alcohol, la heroína, la marihuana y el crack.

Carr sugiere que el dejar de fumar no sea visto como un sacrificio ya que en el fondo no se está sacrificando nada. De hecho, es todo lo contrario, al dejar de fumar la persona se está haciendo un favor. Y en cada momento que haya deseo de fumar un cigarrillo, el ex fumador debe pensar en que ahora es libre, en lo bien que se siente al decir “no fumo”, en el dinero ahorrado, en su mejor estado de salud, en no apartarse del grupo y en el orgullo que sienten las personas que le quieren. En ningún momento se debe envidiar al fumador porque en la realidad es todo lo contrario; es el fumador el que envidia la libertad del no fumador.

En momentos de debilidad es preciso pensar, ¿realmente quiero volver a ser fumador? Fumarse tan solo un cigarrillo puede reavivar el vicio y tener que empezar de cero. La persona debe recordar que dejó de fumar porque no le gustaba ser fumador, pero en cambio sí disfruta ser un no fumador. El no fumador no se priva de nada, en cambio el fumador se priva de salud, energía, dinero, tranquilidad, confianza, amor propio y felicidad.

Al igual que se expuso anteriormente, Carr dice que se debe dejar de una vez por todas y no de manera gradual. Asimismo, indica que métodos alternativos como los chicles o parches de nicotina no son útiles porque mantienen viva la adicción.

Finalmente, el aumento de peso cuando se deja el vicio es una preocupación para muchas personas. Dejar de fumar no causa aumento de peso en sí. El problema es que la ansiedad se vuelca a la comida. En otras palabras, se sustituye un vicio por otro. Para evitar un aumento de peso, es importante que la persona aprenda métodos saludables para contrarrestar su ansiedad.

El siguiente vídeo es un documental sobre el método de Allen Carr.

Retiros para dejar de fumar

En el Centro Higienista de Madrid ofrecemos retiros para dejar de fumar y para trabajar otras adicciones.

En estos procesos se tomar conciencia de la relación directa entre la adicción y los posibles problemas de salud física o psico emocional que la persona esté sufriendo. El objetivo es generar una fuerte motivación, sin la cual dejar el hábito sería inalcanzable, seguido de estrategias personalizadas de acuerdo a las posibilidades de la persona.

El retiro incluye paseos por la naturaleza, actividades grupales y la supervisión de profesionales durante todo el proceso.

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