Pocos, si alguno siquiera, de los órganos del cuerpo del hombre están sujetos a tanto abuso como su colon. Durante siglos ha sido objeto de ataques por todas las escuelas de la así llamada curación, y por todo tipo de métodos.

El colon ha sido acusado de ser flojo; se ha afirmado que es superfluo y se recomienda su extirpación; se le ha culpado como el origen de casi todas las llamadas enfermedades con las que el hombre sufre. Como consecuencia de esto, ha sido acribillado y pinchado con laxantes, catárticos y purgas, cortado con cuchillos, llenado por inyecciones, agua, jabones, melazas, aceites y otras sustancias para obligarlo a actuar. Ha soportado desde arriba salvado de trigo, vegetales ásperos y voluminosos, cáscara de psilio (psyllium), agar-agar, aceite mineral, aceite de oliva, etc.

Todos estos y muchos más agentes han sido empleados para obligar al colon a vaciarse. Han sido empleados por aquellos que no pueden confiar las funciones de la vida a las leyes y fuerzas de la vida, sino que sienten que constantemente deben interferir con las funciones de la vida para que ésta continúe. O irritan los intestinos y hacen que actúen con fuerza para expulsar la fuente de irritación, o los llenan tanto que se ven obligados a «moverse» para dejar espacio para la siguiente carga. Este plan funciona con el mismo principio que una enfardadora. Un fardo es forzado por el que viene después. Es un plan para remediar los intestinos aletargados al darles más trabajo para realizar.

Todo lo que las diversas «curas» para el estreñimiento logran hacer es aumentar el estreñimiento, debilitar las paredes del colon y producir visceroptosis y otros problemas. Ninguno de ellos toca siquiera remotamente la causa original del estreñimiento. El enema y la irrigación colónica producen tantos problemas como otros paliativos del estreñimiento y dejan intacta la causa del estreñimiento.

El colon funciona automáticamente. Sus actividades están controladas subconscientemente. Solamente el acto final de expulsar las heces está parcialmente sujeto al control consciente. La intromisión consciente en las actividades subconscientes del cuerpo siempre es perjudicial. No hay más razón para interferir regularmente con la función del colon que para intervenir habitualmente en las actividades del corazón. De hecho, podemos confiar en que el colon desempeñará fielmente su función tanto como podamos confiar en el corazón para realizar fielmente su trabajo.

Las personas que regularmente toman estimulantes o depresores del corazón pagan con un aumento de los problemas cardíacos por su entrometida interferencia con la función de este órgano. De la misma manera, las personas que habitualmente obligan o retardan la acción intestinal pagan por su locura aumentando el deterioro intestinal. La acción intestinal, al ser espontánea y automática, no requiere estar regulada conscientemente del mismo modo que ninguna otra función subconsciente o automática del cuerpo.

Hay miles que viven constantemente con sus mentes en sus cólones. Nunca están satisfechos con la función de sus cólones. Sus movimientos nunca son suficientemente completos, o nunca suficientemente frecuentes, o nunca tienen el color adecuado, o no ocurren lo suficientemente rápido después de comer. Estas personas están obsesionadas con sus cólones y viven para su evacuación o evacuaciones diarias. Parecen pensar que la principal función del hombre en la vida es llenar y vaciar constantemente. Su misma preocupación y aprensión sobre su función intestinal tiende a producir los mismos problemas que temen, o incluso perpetuar e intensificar los problemas que tienen.

Si estas personas tan solo pudieran aprender que el intestino normal suministra su propio lubricante y ‘actúa’ normalmente cuando hay una necesidad de acción y que el intestino anormal es lastimado con lubricantes artificiales y con todas las medidas de fuerza. Sería mejor enseñarles a seguir los sabios consejos del Dr. Charles E. Page en vez de importunar las tripas en una actividad inusual: «Una buena regla para muchos que sufren torturas mentales a causa del estreñimiento sería: ocúpense de sus propios asuntos y deje que sus intestinos se encarguen de los suyos. No intente tener movimientos, sino más bien merecerlos. Es decir, sirva a su salud viviendo higiénicamente, y las entrañas, si se les da la oportunidad regularmente, se mueven cuando hay algo por lo que moverse».

El principio de que la función intestinal normal depende de una buena salud general es la antítesis de lo que generalmente se sostiene; es decir, que la buena salud depende de la acción intestinal regular (si no es normal). Además, el principio de que la acción intestinal normal se basa en un estilo de vida correcto es el opuesto al seguido generalmente; es decir, que la acción intestinal normal depende de una atención especial a los intestinos.

Existen los llamados dietistas cuyo objetivo principal en la alimentación parece ser preparar mezclas de alimentos para aumentar la peristalsis. Alimentan, no para nutrir el cuerpo, sino para mover los intestinos. Ellos proporcionan laxantes, no nutrientes. Su «dietética» es un simulacro del sistema de drogas.

El colon afectado necesita menos trabajo, no más; descansar, no estimulación; más energía nerviosa, no mayor enervación; alimento, no bulto. En lugar de darle al colon más material para moverse, dele más energía para moverlo.

Una acción intestinal normal nunca es forzada. Se presenta como una respuesta a un impulso espontáneo para ir al baño. Nunca es difícil y no requiere presión ni gruñidos. Es sin esfuerzo. El movimiento normal es tan fácil y pasa tan rápido que uno apenas se da cuenta de que ha tenido un movimiento. El movimiento requiere de cinco a diez segundos para vaciar completamente el recto y se acompaña de una sensación claramente placentera. El excremento normal está libre de olores.

Si el movimiento es forzado cuando no hay urgencia; si se logra solo con mucho entrenamiento; si es doloroso; si las heces son asquerosas; el movimiento no es normal. Si las heces son muy grandes y duras; si son delgados como cintas; si están compuestos de pequeñas bolas: si son sueltas y acuosas; no son normales.

Mucho se ha escrito sobre la posición adecuada a asumir para defecar. Hay pocas dudas de que el hombre primitivo asumió la posición de cuclillas, una posición que hace que el uso del papel higiénico sea superfluo si el movimiento es normal; pero mi observación es que el intestino normal se moverá fácil y libremente en cualquier posición; mientras que el anormal puede no moverse fácilmente en cualquier posición. Supe cuidar a un niño que solamente podía tener una deposición estando de pie. Más importante que la posición es la energía nerviosa. Si la energía nerviosa es baja, ninguna posición compensará su falta.

Pocas personas defecan normalmente, dado que la mayoría de las personas comen de forma excesiva hasta el punto de que sus heces están compuestas principalmente de alimentos no digeridos y estos casi siempre están en un estado avanzado de descomposición. Estas personas suelen estar estreñidas por exceso de trabajo de sus cólones.

Incluso si tienen movimientos regulares, la eliminación es a menudo de uno a tres días más tarde de cuando normalmente debería haber sido expulsado.

La mayoría de los animales tienen una evacuación intestinal inmediatamente después de levantarse. La mayoría de los hombres y mujeres tienden a hacer lo mismo. Este parece ser uno de los ritmos establecidos del cuerpo.

También existe la tendencia de un movimiento inmediatamente después de la ingestión de una comida. Sin embargo, esto no es en absoluto invariable y depende de la cantidad y el carácter de los alimentos que se comieron anteriormente y del tiempo transcurrido desde las comidas anteriores.

No hay duda de que una pequeña cantidad de bulto en los alimentos ingeridos ofrece a los intestinos una mejor oportunidad para mover las heces, pero debe reconocerse que los intestinos verdaderamente normales se moverán de manera eficiente en una dieta menos sustanciosa de plátanos y agua. Demasiado bulto es comúnmente prescrito y utilizado. Si sus intestinos se mueven regularmente solo porque usted come mucho bulto, usted está estreñido.

Es la buena salud lo que asegura evacuaciones intestinales normales y no movimientos diarios los que aseguran una buena salud. La acción intestinal normal se basa, por lo tanto, en una vida saludable.

Si tienes problemas de estreñimiento y quieres normalizar esta situación, solicita una primera consulta gratuita.

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