La artritis es una «enfermedad» causada principalmente por un metabolismo deteriorado y toxemia (toxinas en la sangre y en los tejidos). Una pauta ácida es desarrollada con el tiempo en las articulaciones por la clase de alimento ingerido y los malos hábitos experimentados. Se produce una fibrositis (inflamación de las fibras) seguido por un endurecimiento de los tejidos que rodean la articulación. Todas las estructuras que componen un cartílago articular, la membrana sinovial, líquido sinovial, cápsula articular, ligamentos, tendones y terminaciones musculares resultan involucradas. La circulación sanguínea a las partes es obstruida y el calcio tiende a infiltrarse y precipitarse en algunas de estas zonas. La movilidad se reduce, y, con el tiempo, las articulaciones se bloquean (anquilosis) y se deforman.

La artritis es clasificada por los médicos en formas diferentes: osteoartritis, artritis reumatoide, artritis gotosa y artritis de la fiebre reumática. Todas estas dolencias son básicamente la misma clase en la articulación. La causa es la misma (toxemia) y el cuidado es el mismo. Este estado anormal ejemplifica típicamente el axioma de la Higiene Natural de la unidad de la enfermedad.

Los textos de patología describen la osteoartritis como la forma hipertrófica (dilatación de la articulación) y la artritis reumatoide como la forma atrófica (desgaste). He visto innumerables casos donde ambas formas se combinan en la misma articulación. De hecho, es imposible que una forma exista como una entidad por sí misma sin involucrar alguna molestia articular atribuida a la otra.

A la medicina le gusta clasificar las desviaciones de la salud hasta diferencias poco prácticas cuando todas las alteraciones son prácticamente las mismas. El uso de la «jerga médica,» nombres descriptivos en latín y en griego, y la utilización de instrumentos de diagnóstico y procedimientos de laboratorio de aspecto imponente confiere un aura de «ciencia» a la práctica de la medicación. Estos adornos y embellecimientos no son más que «disparates» y sirven para desviar la relación real de causa y efecto de todos los procesos mórbidos y de su cuidado.

Causa de la Artritis

La inflamación, el dolor y el anquilosamiento, los depósitos de cal, deformidad, destrucción final de las estructuras normales articulares, y «bloqueo» de la articulación, todo ello procede de un estilo de vida destructivo para la salud general. Los malos hábitos alimenticios; fumar; el consumo de alcohol y de café; sueño, sol, aire puro y ejercicio insuficientes; intemperancia emocional; uso de medicinas y pastillas y otros factores que causan deterioro nutricional, intoxicación intestinal y toxemia crónica con artritis.

Los resultados de la medicación y de los abusos terapéuticos han convertido a la artritis en una enfermedad incurable. El tratamiento empleado conlleva mucho más daño, sufrimiento, molestias y abusos que la propia artritis. Los males de la cortisona: ACTH, fenilbutazona, aspirina, sales de oro y radiación han convertido en lisiados incurables muchos casos de artritis leves. La persistencia en ignorar las causas de la enfermedad y la negativa a suprimirlas es el gran mal del tratamiento médico.

El cuidado higienista de la artritis

La artritis no es la enfermedad incurable en la que los médicos la han convertido. No debe permitirse avanzar más allá de la posibilidad de la salvación vital antes de que se haya probado la Higiene Natural. En todos los casos en los que no han avanzado a la destrucción articular y anquilosis, la recuperación puede ser experimentada en diversos grados si el paciente renuncia a su estilo de vida destructivo causante del trastorno. Debe estar dispuesto a adoptar, y persistir en, un régimen a partir del cual surgirá la salud normal.

He tenido a innumerables artríticos recuperar la función articular normal mediante el ayuno seguido por un régimen a base de verduras, frutas y frutos secos crudos. El ayuno favorece la desintoxicación del cuerpo, y se produce una mejora marcada, tanto en el estado general como local. Inmediatamente disfruta del alivio del dolor excruciante al cabo de sólo de unos pocos días de comenzar el ayuno así como una notable reducción de la hinchazón y de la dilatación de las articulaciones, el restablecimiento del movimiento en las partes anquilosadas y un gran alivio.

Algunos casos requieren dos o más ayunos antes de expulsar los venenos acumulados y lograr el pleno restablecimiento. En los casos avanzados pueden ser necesarios uno o dos años antes de conseguir un movimiento articular normal. El paciente debe ser persistente y cooperar con la sabiduría infinita de la naturaleza en los poderes de autocuración del cuerpo. Si hace esto, no sólo recuperará la salud, sino que la conservará.

Los malos hábitos de vida reducen peligrosamente la energía nerviosa y la mantienen a un nivel incompatible con una salud excelente. Este funcionamiento inferior es el antecedente de toda enfermedad no importa cuál sea su nombre y no importa que causas complejas se añadan a ellas. El cuerpo no posee un poder ilimitado de recuperación por ello en cuanto desarrolle cualquier enfermedad debe ponerse bajo los cuidados higienistas.

Si tienes Artritis o alguna otra enfermedad reumática y quieres mejorar esta situación, solicita una primera consulta gratuita y estudiaremos tu caso personal.

Comparte este artículo