Los organismos vivos son entidades totalmente autónomas y autosuficientes. Si se les suministran apropiadamente las necesidades de la vida, prosperarán con una perfecta salud y completamente libres de enfermedades. Desde la concepción, todos los organismos cuentan con una programación para una vida plena, fructífera y feliz. Los organismos vivos se auto programan para satisfacer todas las necesidades de la vida dentro de sus entornos de adaptación.

Todos los organismos vivos son auto dirigidos, autoconstruidos, auto defensivos, auto conservados, autosuficientes y, en caso de lesión o enfermedad, auto correctores o auto curativos. El principio de curación está siempre en el propio sistema viviente. El único poder que puede sanar es el poder que repara; el único poder que puede reparar es ese poder que produce; y el poder que produce actualmente es el poder que originalmente y siempre produjo. ¡El poder que construye a un individuo adulto a partir de un óvulo fertilizado es el único poder curativo!

La curación es, por lo tanto, un poder continuo, incesante y exclusivamente intrínseco de cada organismo. El poder que produce un organismo y lo mantiene vivo y en funcionamiento es el único poder capaz de gobernarlo, mantenerlo y curarlo. Dominar y confiar en este gran poder interno producirá una vida de bienaventuranza y bondad con total libertad de dolencias y sufrimientos.

La verdad simple y evidente enunciada en este artículo incorpora una larga serie de principios que pueden permitirle evitar las miserias, los males y el sufrimiento. Saber sus tremendas capacidades internas lo libera de muchas ilusiones engorrosas y le proporciona una clave para la mejora real de la vida. Reconocer estas verdades es la base sobre la cual usted puede mejorar inmensamente su vida y sus circunstancias. Reconocer esta verdad fundamental sienta las bases para cumplir con la obligación que tiene usted mismo y con los demás seres, el de reorientarse y reprogramarse para el bienestar superlativo.

 

La necesidad de reprogramarse

Son muchos los malos hábitos arraigados, las adicciones fisiológicas y los conceptos erróneos que intervienen en el camino del bienestar de todas aquellas personas que de otra manera tienen el conocimiento, la comprensión y la dedicación para alcanzar su máximo potencial.

«Es mejor ser ignorante que saber mucho equivocadamente».

Los humanos son criaturas de hábitos. Los hábitos son respuestas condicionadas en las que confiamos para la eficiencia personal. Desde la infancia, pasamos muchos años aprendiendo respuestas a miles de situaciones y circunstancias. Con estos patrones de respuesta establecidos, no tenemos que dedicar mucho tiempo y esfuerzo para resolver los problemas cada vez que los enfrentamos; los humanos resolvemos nuestros problemas de una vez por todas, y luego adoptamos las soluciones como respuestas fijas y automáticas conocidas como hábitos. Cuando las situaciones vuelven a ocurrir, inconscientemente empleamos nuestros patrones de hábitos.

El hecho de que nuestra adaptación a muchos de estos hábitos equivalga a perversiones que destruyen la vida, da lugar a la necesidad de reprogramarnos. La mayoría de nuestros hábitos se aprenden de personas que a su vez aprendieron de otros en tiempos más oscuros. Los hábitos siempre se adaptan y emplean de acuerdo con nuestras propias habilidades peculiares. Del mismo modo, aprendemos de otros la mayoría de nuestros conceptos, tanto válidos como erróneos, y los adoptamos a modas o gustos de acuerdo a nuestras peculiaridades individuales.

Los hábitos son maravillosos, porque son la base sobre la cual se han construido nuestros logros humanos avanzados. Como los seres más programables que existen, tenemos más «respuestas condicionadas» que otras especies, para llevarnos a través de más y mayores complejidades. En general, nuestros hábitos son constructivos y nos llevan en este mundo notablemente bien.

Por otro lado, hay muchas deficiencias en nuestros cuerpos que sabotean nuestro bienestar. Por lo tanto, se deduce que no podemos funcionar mejor que las limitaciones de nuestra auto programación. Nuestra programación es al mismo tiempo nuestra bendición y nuestra perdición. En la medida en que nos guía correctamente, es una bendición. En la medida en que nos encierra en marcos conceptuales erróneos, perspectivas pervertidas, prácticas malsanas, disposiciones viciadas y antisociales, y muchas otras características contraproducentes, la programación es un obstáculo para nuestro bienestar.

Desafortunadamente, la mayoría, o todos nosotros, estamos en mayor o menor medida sintonizados incorrectamente en muchos de nuestros programas de vida. Pero tenemos la suerte de que, al igual que las computadoras, podemos reprogramarnos para obtener un mejor rendimiento y resultados más gratificantes. Si quiere sacar provecho del potencial colosal dentro de usted, entonces debe reprogramarse.

Reprogramarse a sí mismo es difícil porque se verá agobiado por el peso del condicionamiento anterior y los impulsos, buenos, malos e indiferentes, que guían sus actividades. Tendrá que disipar muchos mitos y supersticiones que infestan sus conceptos y cargan sus procesos de pensamiento. Lo que da por sentado es difícil de superar. Pero debe y puede hacerlo.

Para reprogramarse para una vida mejor en un plano de existencia más alto, el primer objetivo es admitir que puede albergar muchas creencias y prácticas que son responsables del sufrimiento en general, y de su condición general y la de su prójimo.

Todos conocemos la angustia mental y las frustraciones. Estas fluirán de vidas vividas en desacuerdo con el rumbo que decreta nuestra naturaleza innata. Puede reprogramarse para comprender y practicar el rumbo que debe seguir. Puede evitar los escollos que le impiden asumir la posición en el pedestal que todos los humanos deberían ocupar.

 

Cómo reprogramarse para un bienestar superlativo

Los siguientes son los pasos necesarios para que una persona común se convierta en un individuo que lleve a cabo las actividades de su vida de acuerdo con los dictados de la herencia biológica humana.

Debe llegar a una consciencia o conocimiento de que no todo está bien en nuestro mundo, o incluso consigo mismo. Si bien casi todos se sienten satisfechos por creer que tienen las respuestas a las grandes aflicciones de la vida y de la sociedad, la condición de deterioro general parece ser evidencia contra tal presunción. Por lo tanto, debe estar dispuesto a admitir que tiene muchas nociones erróneas. No percibimos nuestros errores y, a menudo, rechazamos la verdad cuando nos enfrentamos a ella. Por tanto, primero debemos cultivar una mente abierta y receptiva.

Debe buscar el conocimiento y la comprensión con los brazos abiertos. Que esté leyendo esto, está a su favor. La búsqueda de conocimiento con la perspectiva de la comprensión, es decir, la sabiduría, dependerá de su capacidad para dominar ideas y conceptos.

Debe buscar conocimiento si desea mejorar su situación de vida. Es esencial para una correcta reorientación. Los principios fundamentales, si se aplican a escala individual y social, salvarán a la humanidad de su depravación.

Debe dominar la comprensión y la comprensión de lo que aprende: en su cosmogonía deben encajar todas las partes y piezas de su conocimiento de modo que tenga una perspectiva; todo debe tener correcto sentido.

Debe convertirse en el maestro absoluto de sus actividades y circunstancias personales. Debe estar dispuesto, en la medida en que lo requieran, a romper todos los vínculos con los hábitos, las posturas y las prácticas intelectuales existentes, sin importar cuán profundamente incrustados o cuán valiosos sean para usted.

Debe estar dispuesto a terminar con toda lealtad a cualquier cosa que crea, si es necesario. Tenga en cuenta que el uso de la palabra creer es una confesión de ignorancia, ya que no es necesario creer lo que sabe. Insistir en lo que meramente cree, puede estar insistiendo en la ignorancia y el concepto erróneo. Enfréntese al hecho de que muchas de tus creencias pueden no ser más que mitos y supersticiones aceptadas popularmente que le paralizan.

Debe estar dispuesto a cambiar sus circunstancias, si es necesario, para efectuar una auto-reprogramación y seguir un estilo de vida correcto.

Debe emprender y estudiar las condiciones de salud y bienestar. Su mayor tarea no debe ser aprender a aligerarse de una pesada carga intelectual.

Debes comprometerte a observar en sus prácticas lo que dictan las verdades que aprende.

Basado en el texto escrito por T.C. Fry, el cual a su vez es basado en los escritos del Dr. Herbert M. Shelton.

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