En la vida hay etapas inevitables en que afrontamos duelos. Estos pueden originarse por el fallecimiento de un ser querido, el fin de una relación de pareja o amistad, un cambio de trabajo, casa o ciudad. Es fundamental entender cuándo hay que pasar página, dado dejar cosas pendientes, amarras sueltas, palabras no dichas o besos guardados puede ser una gran fuga de energía vital. Lo pendiente es un desgaste eterno que no nos deja tranquilos, y que tarde o temprano nos pasará la cuenta.

En relaciones de pareja que no se hayan cerrado adecuadamente puede que haya esperanzas de alguna parte y eso desgasta. A veces lo pendiente o inconcluso puede estar “sangrando” por años, y no nos permite avanzar. Eso puede perjudicar las relaciones actuales, además.

Es esencial decir que lo que sentimos a quien tengamos que decírselo (sobre todo si puja salir), pues callarnos solo hará que esas palabras queden atoradas en nuestras gargantas y corazones, y un día, más temprano que tarde, nos descubriremos anhelando haberlas dicho. Es mejor dejar de lado el orgullo (“mira lo que me han hecho”) y avanzar, agradeciendo a la persona por lo que pudimos haber aprendido. También es importante cerrar los temas materiales en tiempo en forma, dado que, por ejemplo, un tema económico inconcluso deja abierta la parte emocional.

Muchas relaciones de pareja no se cierran adecuadamente porque una persona (o ambas) no tiene amor propio y no tolera la soledad. Por tanto, siente que es mejor estar “mal acompañado que solo/a”. En otras palabras, si nos cuesta cerrar una relación es porque la relación con uno mismo no es buena y le tenemos terror a la soledad. Por consiguiente, una manera de superar duelos es trabajando el espacio personal.

En ocasiones en que estemos con un ser querido que por una enfermedad sabemos que puede haber un pronto desenlace fatal, podemos aprovechar para quitarnos espinas y decir las cosas que haya que decir. Es importante que se hagan despedidas. En caso de que esa persona se haya ido y no se haya podido expresar, hay rituales que sirven como alternativa. Por ejemplo, se puede ir a un sitio especial para esas personas, o a la tumba, y decir todo lo que se quería decir. Este tipo de acciones, llamadas “psicomagia”, son muy liberadoras. Otro ejemplo sería primero escribir una carta en soledad, y luego ir a hacer ese ritual en una fecha especial y en soledad con esa persona y liberarse.

A veces algunas personas no cierran capítulos porque están con mucho trabajo y no se permiten pasar por el duelo adecuadamente. Es clave permitirse el duelo y permitirse llorar si hace falta. Una vez finalizado se vuelve a nacer del otro lado, y nos podemos dar las gracias de haber muerto anteriormente.

¿Cómo saber si tenemos temas inconclusos?

Tenemos temas inconclusos cuando nos hablan de un tema particular y nos invaden emociones, o si tenemos una persona o situación que nos da constantemente vueltas en la cabeza como un martilleo. Se puede afirmar que en líneas generales falta aceptación y entendimiento de que una etapa finalizada no significa el final de la vida o la alegría ni mucho menos, sino que la vida está formada de ciclos de nacimiento, desarrollo y muerte en todos sus ámbitos.

¿Cómo cerrar temas inconclusos?

Algunos ciclos se pueden cerrar simplemente mirando a los ojos a la persona con la que tenemos algo inconcluso o pendiente y decirle eso que tanto queríamos decirlo. Esto no debería hacerse buscando una conciliación, sino buscando sacarnos la espinita atravesada, y caminar con más libertad.

Si no es posible decirlo personalmente, se puede escribir una carta o un email, para sacárselo de adentro. A veces el email es mejor porque uno está en soledad, puede ordenarlo y ajustarlo con más tiempo. Además, al enviarlo nos cercioramos que el otro va a leerlo cuando tenga su tiempo.

Procura no guardar objetos que te lastimen y que ya pertenecen al pasado, como por ejemplo obsequios que te hagan mantener en tu mente a alguien que ya no debe tener cabida en ella. Mantener obsequios de alguien que ya no volverá desgasta mucho. Hay que aceptar y pasar página.

Perdonar a la otra persona también libera, previa compresión de por qué puede haber hecho o dicho tal cosa. Asimismo, si cometiste alguna falta pide perdón a quien hayas dañado y perdónate a ti mismo/a.

Y, sobre todo, trabaja en ti mismo/a como persona, para que cuando suceda una pérdida no te cueste tanto y no haya tanto vacío, y comprendas que la vida no carece de sentido sin esa persona, ese trabajo o ese lugar, por ejemplo.

5 consejos para superar a un ex:

  1. Acepta que se acabó. Pregúntate: ¿eras feliz? Si no lo eras, ¿para qué quieres que esa persona vuelva? ¿Para qué quieres seguir? ¿Quieres volver por miedo o porque no tienes mejor lugar donde ir? ¿O porque hay creencias o pensamientos irracionales (como que el divorcio es pecado, por ejemplo)?
  2. Procura no contactar a tu ex por 3 meses. Este plazo es fundamental para que la herida cicatrice.
  3. Bloquea a tu ex de las redes sociales.
  4. Deja de escuchar canciones románticas.
  5. Habla de la relación terminada con los demás. Sé realista.

Etapas del duelo (muerte física, trabajo, pareja, hijos que se van):

Estas etapas aplican a todo tipo de duelo: la muerte física de un ser querido, el final de un trabajo, una ruptura sentimental, una mudanza o hijos que se van de la casa, entre otros.

Es importante entenderlas para permitirlas, pero sin quedarse estancados en ninguna de ellas.

  1. Negación: es una emoción natural, un mecanismo de adaptación, que trata de protegernos de un daño que nos puede generar mucho dolor.
  2. Tristeza profunda: es una depresión transitoria en la cual es normal tener ganas de llorar, poca motivación para los quehaceres de la vida, no tener ganas de salir o de comer. Es una etapa en que se tiene poca energía. Todo esto hay que vivirlo ya que forma parte de un proceso natural. El problema con este período es que la sociedad no quiere que lo vivamos e invita a salir, pero es necesario vivirlo también, porque si no queda pendiente. Si estás con gente, permítete llorar si tienes que hacerlo, permítete el bajón de energía sin estar a tope. ¿Por qué vas a reír si no te apetece? Si quieres sanar, permítete vivir esta etapa y expresarla.
  3. Ira: hay que sacarla. En esta etapa es bueno hablar, desahogarte, y que te permitan vivirlo. Las amistades y personas cercanas tienen que comprender. Es transitorio, las emociones siguen su curso.
  4. Aceptación: uno hace las paces y acepta la realidad. Si no se pasa por la ira no se llega adecuadamente a la aceptación.
  5. Esperanza: se ven nuevas oportunidades, ilusiones, se entiende que la vida continúa.

¿Cómo saber si el ciclo está cerrado?

Podemos afirmar que un ciclo está cerrado cuando recordamos sin dolor y hemos transformado las experiencias en crecimiento y aprendizaje. Cuando entendemos el aprendizaje y cómo ha ido la vida a posteriori, es cuando deja de haber rencor.

¿Crees que tengas algo que trabajar en este sentido? ¿Tienes algo pendiente sin cerrar? ¿Necesitas sacar alguna persona de tu corazón? ¿Hay algo que puedas hacer, decir, comprender, aceptar, aprender? ¿Hay palabras no dichas o sentimientos no expresados? ¿Hay alguien de quién quieras despedirte, esté o no esté la persona.

Para terminar, compartimos un audio en base a un texto de Paulo Coelho que invita a la reflexión sobre el tema.

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