¿Te pasa que cuando te olvidas del móvil en casa te sientes ansioso/a? ¿Sueles revisar tu móvil en esos segundos de espera de un ascensor, el metro o de un semáforo en rojo? La adicción a la tecnología es un problema muy real y común. No solamente los móviles, las redes sociales y el internet son adictivas por su propia naturaleza, sino que también están diseñadas específicamente para aprovechar las necesidades básicas y las vulnerabilidades humanas. No es de extrañar que los propios Bill Gates, Steve Jobs y Chris Anderson (ex editor de la revista sobre tecnología Wired) le hayan impuesto límites en el uso de la tecnología a sus hijos, justamente porque conocían las serias consecuencias de la dependencia de los aparatos tecnológicos; consecuencias que afectan a los usuarios de todas las edades y que son similares a otras adicciones.

Escalofriantes estadísticas

Las siguientes estadísticas son resultado del estudio “Estamos hiperconectados” de IKEA España[1]

  • Uno de cada tres españoles mira el móvil más de 100 veces al día (una vez cada diez minutos sin contar las horas de sueño).
  • El 25% de los menores de 25 años lo mira una media de 150 veces al día (una vez cada siete minutos) y el 57% asegura sentirse a menudo aislado al estar en la misma habitación con otros miembros de la familia, mirando el móvil, pero sin hablar entre ellos.
  • Solamente dos de cada 10 hogares españoles pasaron las cenas navideñas de 2017 sin ningún móvil sobre la mesa.
  • 65% de los españoles volvería a casa si se olvida del móvil (75% entre los menores de 25 años)
  • Una de cada 2 personas pasa más de dos horas al día conectada a las nuevas tecnologías por ocio.

Está claro que tenemos un problema. Pero, ¿somos adictos?

La base de la adicción y lo que dice la ciencia sobre la tecnología

Si bien históricamente se ha asociado el concepto de adicción con el abuso de sustancias, en las últimas décadas se ha empezado a reconocer como adicción a problemas conductuales como como el juego y la tecnología. Las adicciones conductuales surgen cuando una persona no puede resistir una acción que, a pesar de satisfacer una necesidad psicológica profunda a corto plazo, produce un daño significativo a largo plazo.

Cualquier adicción, sin importar su atractivo, nos saca del momento presente y nos aleja de las actividades importantes del mundo real, y la tecnología no es diferente. Cada vez que revisamos nuestra bandeja de entrada o nuestro perfil en redes sociales, existe la posibilidad de que haya algo para nosotros o algo que refuerce un aspecto de lo que pensamos que somos, y así se libera dopamina, el neurotransmisor que nos hace sentir bien. Las empresas tecnológicas saben infinidad de trucos para hacernos liberar dopamina y así manipular nuestros cerebros para maximizar el tiempo dedicado a los dispositivos.

Cada vez que los centros de recompensa del cerebro están involucrados, existe la posibilidad de un comportamiento adictivo. El uso de la tecnología activa las mismas regiones del cerebro y se alimenta de las mismas necesidades humanas básicas que las drogas y el alcohol: estimulación mental y necesidad de compromiso y apoyo social. También comparte las mismas características clave que los trastornos por abuso de sustancias, cumpliendo criterios clínicos como el uso excesivo, la tolerancia, la abstinencia y las repercusiones negativas.

  • Varios estudios han demostrado que los adictos a los video juegos ​​y los usuarios de internet experimentan cambios anormales en la materia cerebral, similares a aquellos con adicciones a sustancias.
  • Casi el 80% de los jugadores de video juegos por internet sufren en al menos un área de sus vidas como resultado del uso excesivo, ya sea trabajo, educación, amistades, familia o relaciones de pareja.
  • Los investigadores han descubierto que cuando los usuarios adictos a internet se desconectan sufren síntomas de abstinencia, como cambios dramáticos en el estado de ánimo, de igual manera a los que experimentan los usuarios de drogas.

Efectos en la salud

Hay decenas de maneras en las que el uso indebido de la tecnología puede afectar la salud física y mental. A continuación, se exponen solamente algunos de ellos:

Ansiedad y depresión

Si bien el uso de excesivo de móviles, internet y video juegos genera ansiedad y depresión en todos los rangos etarios, son los adolescentes los más propensos a desarrollar estos trastornos, al punto de llegar al suicidio como resultados de extremo bullying cibernético.

Distracción

Existe una correlación positiva entre síntomas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y el uso problemático de internet. Vivimos en una cultura de TDAH, por tanto, la capacidad de ignorar las distracciones y controlar dónde se dirige nuestra atención es crucial para la salud y la felicidad.

Descanso inadecuado

La ansiedad y la depresión provocadas por la adicción a las tecnologías no solo pueden causar problemas de sueño, sino que también se sabe que la luz artificial emitida por las pantallas de los ordenadores y móviles suprime la producción de melatonina, lo cual produce insomnio. Esto genera problemas físicos y mentales debido a una baja energía.

Estrés

El uso del móvil estimula la respuesta de lucha o huida natural del ser humano, a la vez que disminuye la capacidad de descanso, reposo y digestión. Estos cambios en el sistema nervioso y en las hormonas del estrés están relacionados con prácticamente todas las enfermedades crónicas.

Otros problemas

El uso excesivo de aparatos tecnológicos también está vinculado a obesidad, problemas visuales (fatiga ocular y ojo seco), daños en los oídos, síntomas musculo esqueléticos como síndrome del “cuello del texto” y lesiones y accidentes por distracción.

Seis pasos para reducir el uso del móvil y otras tecnologías

Estés o no adicto/a a la tecnología, tu mente y cuerpo te agradecerán por reducir el uso. Para eso, sigue los siguientes pasos:

Paso # 1: Evaluar el uso actual

El primer paso es tomar conciencia del verdadero uso para saber si existe un problema y en qué grado. Una forma es respondiendo este test de la Organización de Consumidores y Usuarios, el cual es muy simple pero sirve para cuestionarse. También existen aplicaciones que ayudan a hacer un seguimiento de cuántas veces se mira el móvil y cuántas horas se usa; Moment y BreakFree por ejemplo.

Paso # 2: Desactivar las notificaciones no esenciales

Las notificaciones son interrupciones. Al tenerlas activadas le damos permiso al móvil para que nos interrumpa en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. Para evitar distracciones es preciso desactivar todas las notificaciones excepto las realmente indispensables, tales como las llamadas telefónicas. Whatsapp y las aplicaciones de correo electrónico permiten establecer una notificación diferente a ciertas personas, por lo cual se puede diferenciar conversaciones no importantes o urgentes de aquellas que sí lo son (familiares y trabajo, por ejemplo).

Paso # 3: Desinstalar completamente las aplicaciones de redes sociales

Al no tenerlas a manos en el teléfono es mucho menos probable que las usemos. Desinstalarlas no significa no usarlas, ya que se pueden revisar en el ordenador. Incluso, la desinstalación no tiene que ser permanente, sino que puede ser una medida temporal para reducir su uso. También puede ser útil establecer dos o tres horarios diarios de revisión de redes sociales y correo electrónico.

Paso # 4: Crear áreas sin móvil en casa

Sobre todo, no deberíamos usar nuestros celulares en la habitación. La cama debería ser solamente para dormir y para la relación de pareja. La mesa del comedor es otro lugar importante ya que es donde sucede la conversación y la conexión. Como parte de este paso, es posible que haya que replantearse dónde cargar el móvil. Un lugar cerca de la puerta principal o algún otro lugar fuera de la vista son muchos mejores que la mesita de noche.

Paso # 5: Programar un tiempo regular sin tecnología

Implica un período de tiempo sin móvil, tableta o cualquier pantalla. Los fines de semana son ideales para esto. Permite pasar tiempo de calidad con los seres querido y hacer espacio para la lectura, el tiempo en la naturaleza y otras actividades. Si un día completo suena intimidante al principio, se puede comenzar con medio día.

Paso # 6: Hacer un détox digital

Aparte de los tiempos sin tecnologías, un détox digital brinda la oportunidad de experimentar el mundo sin la influencia de la tecnología. Estos momentos, que pueden ser de 3 a más días, por ejemplo, sirven para relajarse profundamente, conectarse con la esencia propia y con los seres queridos, y para darle rienda suelta a la creatividad y la innovación.

¿Cómo trabajamos la adicción a las nuevas tecnologías en el Centro Higienista de Madrid?

La dependencia a la tecnología no es una falla personal. Los seres humanos estamos diseñados biológicamente para buscar información nueva y distraernos, y cada aplicación o sitio web está orientado a aprovechar esto. Las circunstancias de esta era digital son más propicias para la adicción que cualquier otro momento o lugar en la historia humana.

Sin embargo, debemos ser nosotros mismos como usuarios quienes decidamos qué queremos de la tecnología y no al revés, buscando un balance y poniendo los límites adecuados.

El enfoque que trabajamos en el Centro Higienista es que la persona tome conciencia de cómo el uso excesivo de la tecnología le está afectando en su vida personal, en su trabajo o estudios, y en su vida familiar, de pareja y social. Asimismo, se buscarán las causas detrás del uso excesivo, las cuales pueden ser una baja autoestima, escasas habilidades sociales, evasión de sentimientos como ansiedad, tristeza o frustraciones, miedo al rechazo, auto-exigencia o perfeccionismo. Finalmente, se desarrollan estrategias con objetivos concretos para reducir el uso y para trabajar la ansiedad producto de la disminución del uso.


Basado en el artículo “Cómo la adicción a la tecnología para afectar tu salud” de Chris Kresser (artículo original en inglés)

[1] El Mundo. ¿Cuántas veces vas a mirar el móvil durante la cena de Nochebuena?

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