Un ayuno intermitente es un arma de doble filo. Si se hace adecuadamente, puede ser muy beneficioso. Contrariamente, si la persona se limita tan solo a restringir sus horarios de comida sin tener en cuenta otros factores, puede ser contraproducente.

A continuación, te presentamos algunas claves a tener en cuenta si es que planeas aplicarlo en tu vida, así como respuestas a preguntas frecuentes relacionadas al tema.

1. Desintoxicación del cuerpo

Un ayuno intermitente es bueno porque le permite un descanso digestivo al cuerpo para que inicie sus procesos de regeneración y busque su homeostasis interna. Asimismo, viene bien para tener orden en los horarios de comida y evitar usarla como gestión emocional o resolución de conflictos. De esta manera nos lleva a usar otras vías de gestión emocional más allá de la comida.

2. El ayuno intermitente no es una panacea

La mayor parte de las personas comienzan un ayuno intermitente para perder peso o bien para desintoxicar su cuerpo. Efectivamente, si el cuerpo tiene más horas de descanso digestivo, podrá tener más energía para desintoxicarse, y esto resultará en una pérdida de peso en aquellas personas que tengan sobrepeso.

Sin embargo, no debemos limitar la curación al ayuno intermitente, sino que hay que tomar conciencia de las verdaderas causas de los problemas de salud y realizar otros tipos de cambios. El ayuno puede ayudar puntualmente, pero si conservamos un estilo de vida enervante, seguiremos con los mismos problemas. O bien, si mantenemos una situación desvitalizante, no se podrán llevar a cabo los procesos de regeneración por falta de energía.

Muchas personas comienzan un ayuno intermitente con expectativas muy altas que luego se desmoronan porque no atienden las causas de sus problemas de salud de manera holística.

3. Comer adecuadamente en los períodos de ingesta

Para que un ayuno intermitente sea factible y exitoso, más que seguir estrictamente los horarios de restricción, es esencial comer adecuadamente en los períodos de ingesta.

Si uno se limita a restringir las ingestas durante, por ejemplo, 16 horas al día, y luego en las 8 horas de ingesta come de todo y en malas combinaciones, al rato va a tener hambre verdadera nuevamente porque el cuerpo no ha sido nutrido. En estos casos, el cuerpo pedirá constantemente comida porque realmente la necesita.

Sin embargo, siguiendo el ejemplo anterior, si hay hambre real en determinado momento porque el cuerpo lo pide, pero la mente dice que no porque no tiene que comer a ciertas horas, eso generaría tensión interna, lo cual llevaría a frustración y efectos rebote. Tan malo es comer cuando no hay hambre como no comer cuando hay hambre real.

En estos períodos de ingesta es clave incorporar alimentos vivos, adaptados a nuestra fisiología, para que el cuerpo quede nutrido y satisfecho, así como combinar los alimentos adecuadamente para evitar fermentaciones y putrefacciones. Caso contrario, el cuerpo no asimila bien y para metabolizarlo tiene que coger reservas del organismo, lo cual lleva a deficiencias y perturbación del equilibrio metabólico, por lo que luego reclama más alimento para compensar.

En particular, en un ayuno intermitente donde la ventana de ingesta es de 8 horas, sería recomendable que una de las comidas sea enteramente de fruta, para asegurarse de nutrir adecuadamente al cuerpo. Cuánto más alimento fresco, menos hambre, por lo cual se necesita menos comidas y menos ingestas.

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4. Reducir o eliminar tóxicos y anti alimentos

Mientras no eliminemos o al menos reduzcamos tóxicos como alcohol, café, medicamentos, y anti alimentos como sal, azúcar, harina blanca y productos procesados en general, puede ser complicado mantener un ayuno intermitente, sobre todo si es un ayuno de varias horas. Los tóxicos demandan grandes cantidades de nutrientes para metabolizarlos, a la vez que generan desajustes metabólicos, por lo cual el cuerpo seguirá reclamando nutrientes y así se despertará el hambre real. A medida que se vayan quitando, habrá menos demanda de comida.

5. Respetar los biorritmos

Si no se respetan los biorritmos y se come en la noche, momento en que el cuerpo no está preparado para gestionar el alimento, también se generan desequilibrios y el cuerpo pedirá seguir comiendo para neutralizar la pérdida de nutrientes.

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6. Comer en un adecuado estado emocional

Si como cuando el cuerpo no tiene energía para metabolizar el alimento, en situaciones de exceso de trabajo o de actividad mental, o bien durante una crisis física o psicoemocional, el hambre real desaparece y el cuerpo no podrá manejar el alimento y se generará putrefacción y fermentación, lo cual hará que al rato el cuerpo reclame más comida. Esto generará tensión y efectos rebote si es que la persona se fuerza a seguir los horarios de restricción sin respetar el hambre real.

Asimismo, si no estoy gestionando emociones, conflictos y ocupándome de mi estilo de vida, sería muy difícil mantener un ayuno intermitente. El mejorar una dieta implica mejorar el estilo de vida, trabajando los conflictos y no paliando emociones por la vía de la comida. Si solo me ocupo de la dieta y no de otras cosas que me están desvitalizando, el trabajo será incompleto y se generará mucha tensión.

7. Un ayuno intermitente debería ser algo natural

En el momento en que uno come suficientes alimentos vivos, incorporando fruta (alimento por excelencia adaptado a nuestra fisiología), las células se nutren y ese ayuno intermitente viene de manera natural, porque esas demandas de comer constantes son debidas a que el cuerpo tiene hambre. Al eliminar tóxicos y anti alimentos, respetar las combinaciones y los biorritmos, y no usar la comida como gestión emocional, la persona podría llevar a un ayuno sin tensión de 16, 18 o incluso hasta de 24 horas.

En otras palabras, para que el ayuno intermitente surja de manera natural, tengo que aprender a comer en los períodos de ingesta.

8. Tomar conciencia de las verdaderas causas de los problemas de salud

Además de permitir el proceso homeostático, un ayuno intermitente nos tiene que llevar a tomar conciencia de aquellas cosas que realmente nos desvitalizan, y posteriormente generar los cambios necesarios. En general, es más interesante hacer algo no tan restrictivo, pero que sea sostenible en el largo plazo, paralelamente a que se trabajen otras áreas. Si el ayuno intermitente nos lleva a tensión, hay que cambiar, porque no funciona.

9. Crisis de desintoxicación

Aquellas personas que toman medicación deben tener cuidado con el ayuno intermitente, porque les puede llevar a crisis de desintoxicación con fuerte sintomatología física o psicoemocional, la cual a su vez están tratando de tapar con el medicamento. Es posible que en personas con alta carga tóxica que toman medicación rebrote una ansiedad o una depresión que intentan tapar con la medicación, o bien una crisis física como un ardor de estómago, inflamación, artritis, etc.

Si bien estas crisis son respuesta de curación del cuerpo, es recomendable hacerlo de forma más gradual para que sean llevaderas, a la vez que se trabajan otras áreas de la salud.

¿Un ayuno intermitente sirve para bajar peso?

Si bien en general las personas que realizan ayunos intermitentes tienen buenos resultados si su objetivo es bajar de peso, desde el Centro Higienista desalentamos aquellas dietas que tengan como fin principal la pérdida de peso, así como un ayuno intermitente con ese objetivo. Es cierto que el sobrepeso y la obesidad son señales de un estado de salud lejos de ideal. Sin embargo, en estos casos, la pérdida de peso debería ser consecuencia de una mejora de la salud, y no un fin por sí mismo.

En otras palabras, se puede perder peso de forma poco saludable; por ejemplo, siguiendo ciertas dietas donde se restringen los alimentos. De manera similar, muchas personas usan el ayuno intermitente para bajar peso, restringiendo sus horarios de comida. Ahora, ¿qué sentido tiene comer menos veces al día si luego se come alimentos anti naturales y no se nutre adecuadamente el cuerpo en el período de ingesta? ¿Qué sentido tiene no comer cuando el cuerpo lo pide? Esto podría llevar a la persona a experimentar tensión por tener que tolerar el hambre real producto de no estar alimentada adecuadamente.

Por otro lado, cuando tiene energía, el cuerpo siempre tiende a un peso equilibrado. Si la persona tiene sobrepeso u obesidad, esto se debe a que no ha tenido energía suficiente para eliminar los excesos de grasa, probablemente durante años. Por tanto, el enfoque higienista no consiste en restringir alimentos mediante ayuno intermitente o con determinada dieta, sino que consiste en establecer un estilo de vida donde haya más aporte de energía que gasto, para que sea el propio cuerpo el que tienda a su peso ideal. Una alimentación nutritiva es un factor importante para esto, pero no es el único, y en la mayoría de los casos ni siquiera el más importante.

Recuperar o potenciar la salud debería ir siempre por delante de objetivos como perder peso. Esto es muy importante remarcarlo, porque el ayuno intermitente suele ser promocionado como una herramienta útil para perder peso, no obstante, no se debe perder peso a cualquier precio. La salud va mucho más allá de lo que marque la báscula. Incluso, algunas personas están dentro de su peso, pero tienen poca energía o bien sufren problemas digestivos, insomnio, estrés, fatiga, entre otros tantos problemas de salud.

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También vale la pena aclarar que el cuerpo tiene su propio ritmo para perseguir el equilibrio en el peso. Por tanto, también desalentamos la práctica del ayuno intermitente o cualquier otra dieta que tenga como objetivo bajar cierta cantidad de kilos en breves períodos de tiempo. No es extraño ver dietas altamente comerciales que se promocionan con promesas tales como bajar 10 kilos en 7 días. Muchas de estas dietas son aberraciones desde el punto de vista de salud. El enfoque higienista no promete pérdida de peso alguna, y menos aún en breves períodos de tiempo. ¿Acaso es lógico perder en 7 días los 10 kilos que se acumularon en años? Esto no significa que una dieta ideal no vaya a ocasionar la pérdida de kilos extra, pero sí es importante entender que el cuerpo lo va a hacer a su propio ritmo, siempre y cuando tenga energía suficiente, y para eso es clave que se tengan en cuenta otros factores importantes dentro de un estilo de vida saludable.

Variantes del ayuno intermitente

La fórmula más común del ayuno intermitente es restringir el alimento de unas 12 a 16 horas por día. Sin embargo, cabe destacar que hay otras variantes tales como el “5/2”, la cual implica comer normal durante 5 días y luego comer solamente 500 calorías o hacer ayuno total durante 2 días, o bien hacer “ayunos alternos”, comiendo un día y ayunando al siguiente, o hacer ayunos de 36 horas una vez a la semana.

Cualquiera de estos casos no tiene sentido en absoluto si no se respeta el lenguaje del cuerpo. Normalmente, en esos períodos de ayuno se genera tensión, y luego no se trabaja en los demás días, llevando una alimentación convencional, pasando de extremo a extremo como un péndulo. Asimismo, no se suele tomar conciencia ni hacer cambios serios de las verdaderas causas detrás de los problemas de salud.

También ocurre que, debido a la restricción de alimento cuando hay hambre real, luego las personas se atiborran a comida en los períodos de ingesta.

Cualquiera de estas variantes no sirve de mucho; es mucho mejor aprender a comer adecuadamente. En todos los casos, el mejor barómetro es el hambre; si ante este ayuno intermitente hay hambre, está mal hecho porque no se está respetando la demanda del cuerpo.


En conclusión, hay que tener cuidado con el ayuno intermitente, ya que si no se hace adecuadamente nos pueden llevar a perturbar el organismo y psique.

Si deseas trabajar el ayuno intermitente y el hambre emocional de forma paralela, te invitamos a que participes del próximo grupo de trabajo por Zoom. Puedes ver más información en la sección de ayunos y DETOX en nuestra página web.

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